
La vida de Morillas Romero, Alfonso (Alfons, para sus amigos), finalizó a los 60 años, el martes 25 de noviembre de 2025. Un cáncer terminó con su existencia el pasado otoño. Los días previos a la detección de la enfermedad, el 14 de abril, Alfonso tuvo a bien presentar en el bar Kalima, de su natal Coma-ruga, su más reciente novela, la que sería la última: Una sorprendente incógnita, publicada por Stonberg Editorial, en su primera edición de marzo del mismo año.
En Una sorprendente incógnita, Morillas cuenta la historia de René, un adicto a las viejas ediciones de literatura Pulp, que empieza a recibir, de manera anónima, copias de las portadas de estos bolsilibros, sin saber el porqué. Ese interrogante lo hará moverse por el Mercat de Sant Antoni, en Barcelona, y los alrededores, para averiguar y descifrar el enigma que le plantea el misterioso remitente. Metaliteratura Pulp.
En las 150 páginas, que discurre la novela, Morillas rinde tributo a la literatura de kiosko. Aquellas historias que se compraban por «un duro» (5 pesetas), publicadas por Editorial Bruguera. El mismo autor, en un vídeo subido a Facebook, lo explicaba así: «Lo que intento hacer con esta novela es un homenaje a todos los portadistas que, durante las décadas de los 50, 60 y 70, trabajaron en la literatura pulp, especialmente en un aspecto tan importante como el de las portadas».

Así, sin querer queriendo, Jorge Núñez, Miguel García, Antonio Bernal, Jordi Bosch, Isidre Monés, entre otros ilustradores, se convierten en personajes e hilos conductores del relato de Morillas. Como en su momento Silver Kane, Frank Caudett o Curtis Garland hicieron con detectives, asesinos o agentes secretos, Morillas lo hace con René y las portadas que recibe, de camino al punto final.
Además de escritor, Morillas Romero ejercía de técnico en la biblioteca pública Terra Baixa (Coma-ruga, El Vendrell). Y como enamorado de la literatura y el fútbol, creó el mítico blog Fútbol Club de Lectura, un espacio que el divulgador cultural convirtió en altavoz de la la actividad literaria concerniente con este deporte.
«Soy Alfonso Morillas, y hago de jugador, entrenador, presidente y hasta de recoge pelotas de este Fútbol Club de Lectura, un espacio en el que se habla de fútbol y literatura, porque creo que al fútbol también se puede jugar leyendo». Así se presentaba, para los lectores de su blog. Un espacio al que echaremos mucho en falta, como a su mismo autor.
Así se presentó ese 1 de mayo de 2016, cuando nos reunimos, para entregarle un ejemplar, de mi primera novela: Los fantasmas de Sarrià visten de Chandal (Milenio, 2012), en el bar Estrella, de la rambla Josep Anton Clavé, en Cornellá de Llobregat. La foto de los dos, sentados en una banca, con la fachada del Banco Sabadell detrás, es historia. Luego, en las muchas actividades que organizaba, entre otras, nos volvimos a encontrar en una «paradeta», para el Sant Jordi de 2022, en Barcelona, compartiendo libros y firmas con los lectores.
La vida de Morillas Romero, Alfonso, terminó a los 60 años, nos queda su dedicación por los libros, el fútbol (también lo practicó, fue defensa central de Unió Esportiva de Cornellà), la biblioteca, la divulgación cultural… y su familia, un abrazo, para ellos.
Et trobarem a faltar, noi.

P.S. Si se pasan por Coma-ruga, no dejen de visitar el bar Kalima y pedir un Replicante, a la memoria de Alfons.

