Los Silicones están en el camino. He escuchado Louder, el más reciente sencillo de la banda Silicon Dwellers y puedo decir que es un digno trabajo de carpintería. ¡Hay madera! De hecho, al escribir esta reseña, en el ordenador, de fondo, suena -una vez más-, la intro de la batería que abre camino al diálogo y contraste entre la guitarra y el bajo, que dan paso a la voz. Una voz lenta y arrastrada, a veces agónica, muy acorde para el tema. Una voz que se mece, como un niño en un columpio, empujada por los instrumentos que la potencian, sin dejarla caer. «Fuerte. Más fuerte», parece decir el niño a la manos que lo mecen y lo llevan a moverse. Fuerte. Más fuerte. Alto. Más alto. Decir que «es un digno trabajo de carpintería» puede sonar a tópico, pero en este caso, no. Es latente. Ahí esta la canción como prueba. Hay madera. Y lo digo y escribo no tanto porque el tema esté bien definido, contrastado y apuntillado, sino también porque al escucharlo me llevó a recordar a Harrison Ford, en su tiempo, antes de ser Han Solo o Indiana Jones. Louder es Harrison Ford. El carpintero antes de ser actor. El hombre que transformaba la madera en habitaciones, casas o estudios de música, como el que le hizo al cantante brasileño Sergio Mendes y que fue «el principio de una bonita amistad». Louder es el Harrison Ford que, mientras audicionaba en Los Ángeles, para abrirse camino como actor, se alimentaba y vivía como carpintero. Louder no es Han Solo. Es una canción que no viene de una galaxia muy lejana, nace y crece aquí, muy cerca, en un estudio de Gràcia (Barcelona). Es un tema, que bien podría descubrir, como un tesoro, dentro de una tumba del Antiguo Egipto, un arqueólogo como Indiana Jones. Sólo hay que escucharlo para creerlo. Fuerte. Más fuerte. Alto. Más alto. Los Silicones están en el camino.

Silicon Dwellers son: JotaPé (guitarra), Rosie (bajo), Luis (batería) y Jose (voz). / Foto: Rosie.

