Feed on
Posts
Comments
Viagra

Es tradicional en África que las selecciones nacionales de fútbol sean llamadas como los animales más representativos de cada uno. Bonita costumbre. Así, entre otros, Camerún son los Leones; Nigeria, las Águilas; Gambia, los Escorpiones; Botswana, las Cebras; Cabo Verde, los Tiburones; Argelia, los Zorros (del desierto); Marruecos, los Leones (del Atlas); Ruanda, las Avispas; y Lesotho, los Cocodrilos.
Costa de Marfil son los Elefantes. Y ante éstos se enfrenta Colombia en su segundo partido del #Mundial2014. Para asumir tal reto y estar a su nivel, la Selección debería tomar un seudónimo igual. ¿Qué tal los Hipopótamos? Todo para rendir homenaje a esa pobre especie abandonada en Hacienda Nápoles, que luego hizo suyo gran parte del Magdalena Medio. Toda una distinción del país a ese animal que durante el día reposa en el fango y que al anochecer se vuelve más activo. A ese animal que, según los “naturalios”, se mueve en grupo bajo la tutela de un macho territorial y es una de las criaturas más agresivas del mundo. ¡Qué vivan los Hipopótamos!

Desde la suite 2507 del hotel W se ve el Mediterráneo que se mece suavemente sobre las playas de Barcelona. El espacio es un compendio de tres dormitorios de grandes ventanales, cada uno con baño, que suman trescientos metros cuadrados. En la habitación más grande, con comedor para seis personas, sala, cocina, cafetera espresso Francis Francis Illy, vinoteca climatizada, tina independiente, jacuzzi y una vista al mar de 180 grados, es la cita con Shakira Isabel Mebarak Ripoll, para hablar de su disco, de su carrera, de su familia y de… ¿sus aspiraciones políticas en el F.C. Barcelona?

primera_dama

(Haz clic en la imagen, arriba, o en el enlace, abajo,
para leer la historia completa en .pdf)

Publicado en revista BOCAS, No.29, de abril de 2014

shaki

La hora del Cholo Simeone

Diego Pablo Simeone rara vez está sentado durante un partido de fútbol. Le da lo mismo que sea contra el Real Madrid o el Sant Andreu, equipo contra el que lo seguí al ver jugar a su “At-letico”, en Barcelona, por los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, en el estadio Narcís Sala. Vestido de camisa blanca, chaqueta negra y pantalón del mismo color, el Cholo se mueve en el banquillo como una pantera enjaulada. La mayor parte del juego lo pasa en el área limitada para los técnicos. Casi quiere mezclarse con los jugadores en la cancha, porque se siente uno más de ellos y no un técnico de corbata y zapatos de calle. Camina. Gesticula. Mueve los brazos. Grita. Reclama al árbitro, central o asistente. Alienta a los hinchas a animar. Algunos fanáticos colchoneros pagan la entrada por verlo a él. Argumentan que mienten los dicen que Simeone dejó de jugar al fútbol. “Sólo se movió de lugar en el campo”, afirman.

cholophoto

 

(Haz clic en la imagen, arriba, o en el enlace, abajo,
para leer la historia completa en pdf).

Publicado en el diario El País, abril 6 de 2014

 

falcao (235x300)
Falcao en el estadio de Cornellà-El Prat.

Después de asistir al estadio de Cornellà-El Prat, propiedad del RCD Espanyol, para ver el opaco empate a un gol entre Colombia y Túnez, bajé a la zona mixta del campo y vi salir debajo de una gorra de béisbol a Radamel Falcao García. Tenía el pelo recogido, vestía jean y un jersey azul y blanco. Salió de primero. Iba a la cabeza del desfile ante los medios que imploraban una declaración. “Marica, ahí va Falcao, y ya camina”, oí comentar con alegría a dos colegas de la radio, que quizás esa noche terminaron, en la Rambla de Barcelona, celebrando y brindando con absenta lo que habían visto. ¡El milagro! Falcao ya camina.

Claro, como no jugó, como está en proceso de recuperación de la lesión de su rodilla izquierda, el delantero del Mónaco no habló, siguió derecho. Los protagonistas eran otros. Uno a uno, titulares y suplentes se fueron deteniendo ante los micrófonos de los periodistas para dar declaraciones de un partido aburrido, lento y que no mostró en ningún instante esa Colombia punzante y eléctrica que nos vende la prensa desde el otro lado del Atlántico y que la clasificación FIFA señala como la quinta mejor selección de fútbol del mundo.

Uno a uno, James Rodríguez, Jackson Martínez, Abel Aguilar, Faryd Mondragón, Amaranto Perea, entre otros, fueron dando explicaciones de una Colombia irreconocible. Sí, fue un juego amistoso y para eso están ese tipo de partidos. Para detectar falencias y encontrar soluciones, pero haciendo a un lado esta historia, creo que a los jugadores se les está enviando un mensaje que los convierte en el equipo inseguro que vimos esa noche los que soportamos el frío del invierno en las tribunas del estadio espanyolista. Una selección que no apunta a nada. Un equipo preocupado por un futbolista lesionado. ¿Y los demás no juegan?

Y el problema, quizás radica en que Colombia, desde el presidente Santos a las cadenas de oración tienen superlativa preocupación por la puesta a punto de Falcao, de cara al Mundial de junio-julio en Brasil. ¿Llegará? ¿Se recuperará de su rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda? Se cuestionan todos los días. Y hasta rezan por él. La pregunta no es esa. Después de lo visto ante Túnez, la pregunta es: ¿llegará Colombia a Brasil? O ¿sólo será un equipo fantasma pensando en su 9 titular (lesionado)?

Por el bien de la Selección, de su rendimiento en el Mundial de Brasil, Falcao debería hacerse a un lado, recuperarse del todo, sin acelerar procesos. Y dejar que los Adrián Ramos, Teo Gutiérrez, Jackson Martínez, Vítor Ibarbo, Carlos Bacca, Juan Guillermo Cuadrado, James Rodríguez, Fredy Guarín, Pablo Armero, David Ospina, y los demás convocados, sean los protagonistas y encuentren su propio camino en Brasil sin el 9 del Mónaco. Porque ellos también juegan dentro del campo.

lance (1)
El protagonista de The Armstrong Lie debería estar nominado a los Oscar como mejor actor. Corrijo, el protagonista de The Armstrong Lie debería ser el ganador del Oscar en la categoría a mejor actor principal, durante la próxima ceremonia de los premios concedidos por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de EE.UU.
Esa es la idea que me queda después de ver el documental de Alex Gibney. Película que el productor y director estadounidense comenzó a rodar cuando Lance Armstrong, el actor metido a ciclista, regresó a la bici y las carreteras, para competir en 2009. Todavía no había salido a flote la verdad sobre sus siete Tour de Francia y todo el prontuario en cuanto a trampas y coacción alrededor de su carrera, descubierto por la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (Usada, por sus siglas en inglés).
Gibney acompañó al entonces corredor del Astana y lo que pretendió hacer fue una película real sobre el regreso de esa especie de superhombre. El documental, que en principio tenía como título The Road Back, buscaba ser la frutilla del postre que todos los seguidores esperaban ver, después de que Armstrong ocupará el primer lugar de ese Tour. Cosa que no sucedió porque finalmente ganó su compañero de equipo Alberto Contador. Una historia de Hollywood pero real. Una historia que buscaba relanzar a Armstrong como el superatleta, pero al final se torció. O, mejor dicho, la historia se enderezó y toda la mentira alrededor del tejano prepotente salió a relucir. Gibney pensó en tirar todo el material a la basura. Pero cuando Armstrong fue entrevistado por Oprah Winfrey y reconoció su dopaje sistemático, el director cambió de parecer y se dio a la tarea de contar a su manera el engaño. También a él le había mentido.
Así el camino de regreso pasó a ser la mentira de Armstrong. Que no muestra otra cosa sino la actuación de un tipo en la vida real. Al que no le importa pasar por encima de todos y de las reglas en un deporte desacreditado. Actuación pura. Histrionismo real.
Por eso, el Oscar como mejor actor debe ser para él. Ya lo imagino subiendo las escalerillas del Dolby Theatre en la intercepción de Hollywood Boulevard y Highland Avenue, en Los Ángeles. Llegando hasta el atril en medio de aplausos, sonriendo y señalando a cualquiera entre el público, como sólo lo saben hacer los actores de verdad. Haciéndose el sorprendido. Lo veo recibiendo la estatuilla de parte de Scarlett Johansson o Leonardo DiCaprio. Luego, de entre sus bolsillos, lo imagino sacando un papel con la lista de agradecimientos y sin más, con su cinismo de siempre, diciendo: “Esto no hubiera sido posible sin la EPO, la cortisona y las transfusiones de sangre. Gracias a ellas por darme fuerza para ganar siete Tour de Francia”. ¡Actorazo!

Girona o Gerona no es sólo la ciudad en la que está el mejor restaurante del mundo, la llamada “capital de la Costa Brava” tiene y ofrece otros rincones para descubrir. Benvinguts!

girona

(Haz clic en la imagen o en el enlace, abajo,
para leer la historia completa en pdf).

Publicado en la revista DONJUAN, No. 83, enero de 2014

La voz del Camp Nou

El estadio del Fútbol Club Barcelona tiene voz propia. Muchos la han escuchado pero pocos conocen el rostro de la persona que está frente al micrófono. Manel Vich está a punto de cumplir 76 años y su deseo de seguir siendo el locutor del Camp Nou es latente. En más de medio siglo, sólo un cáncer de riñón y las bodas de sus hijos han hecho que falte alguna vez a un trabajo por el que nunca ha cobrado. Crónica de un hombre a una voz pegado. Escrita para la revista Panenka, No. 27, de febrero de 2014.


panenka27

(Haz clic en la imagen o en el enlace, abajo,
para leer la historia completa en pdf).

Publicado en Revista Panenka No. 27, Febrero, 2014

panenka27_portada

Vivalda
Desde que Alberto Pedro Vivalda
dejó la portería de Millonarios en 1985, el arco del equipo azul de Bogotá no tiene quien lo defienda. Sí, después del argentino han pasado, entre otros, Higuita, Basigalup, Jiménez, Cousillas, Franco, Córdoba, Irigoyen, Búrguez, Cuadrado, Delgado, Ramos, pero ninguno ha logrado volar tan alto como el arquero nacido en Buenos Aires, el 10 de febrero de 1956.
“El loco”, como le apodaron los periodistas en Colombia durante los tres años que fue titular de Millos (1982-1985), no solo por sus atajadas sino por su forma de vivir bajo los tres palos o sus salidas a mitad del campo, era eso.
Algunos atrevidos cuentan que la excursión de Higuita fuera del área en el partido Colombia-Camerún del Mundial de Italia 1990, que terminó con el gol de Roger Milla, fue un sentido homenaje de René a su mentor y de quién heredó el apelativo también de loco. Higuita era su suplente y alumno más aventajado en aquel Millonarios. Dicen que esa misma jugada la hizo Vivalda en un clásico contra Santa Fe. ¿Fue en 1983? ¿1984? ¿1985? El año poco interesa. Vivalda salió hasta la mitad del campo. Intentó regatear a Odine y Gottardi y perdió la pelota, que terminó de igual manera. Gol. Esa vez no fue de Camerún ni el portero era Higuita. El gol fue de Santa Fe y Vivalda el portero que lo sufrió. Millonarios perdió ese partido 2-3. Pero los aficionados perdonaron a Vivalda, porque resumía en su piel el espíritu de aquel Millonarios de José Omar Pastoriza. Riesgo, alegría, contrataque, velocidad y toque.
Recuerdo que de niño lo tenía en un póster fijado a una de las paredes de la habitación en mi casa de Palmira. En esa imagen, extraviada en el tiempo, viste buzo gris, pantaloneta y medias azules, y botines Puma. Está flanqueado por su defensa de entonces: Germán Gutiérrez de Piñeres y Miguel Augusto Prince, a su derecha; y José Daniel Van Tuyne y Hernando ‘El Mico’ García, a su izquierda. Sus ojos azules miran a un lado, evitando ser confrontado por el lente de la cámara. Dicen quienes lo tuvieron cerca que era tímido y callado. Quizás en el instante de esa foto se acordaba de una atajada-contrataque que le vi hacer en el estadio Pascual Guerrero de Cali. Esa tarde América recibía la visita de Millonarios. No tengo datos del marcador, pero en mi memoría quedó grabada la jugada. Tiro de esquina a favor del América. Juan Manual Bataglia chuta la pelota que se eleva buscando en el área la cabeza de Juan Martín Penagos. Pero en la trayectoria se cruzan las manos del portero que, impulsando su cuerpo, volaba como un pájaro, agarró y sostuvo el balón. Como un sostenido del baloncesto pero en horizontal. Y así como un pájaro, aún sin tocar tierra, sacó la pelota hasta la mitad del campo para sorprender a todos los contrarios e iniciar el contragolpe azul con su socio en la delantera, Alejandro Barberón. No sé cómo terminó esa acción. No me interesa ahora. El ¡uyyyyy! y el aplauso de todo el público en el estadio, que no era el suyo, me aturdió. Con esa jugada había tenido para saber qué era el fútbol para Vivalda. Sorpresa. Así se mató hace 20 años, el 4 de febrero de 1994, cuando se lanzó a un tren en la estación de Vicente López, Buenos Aires (Argentina).

Millos-Lillo
JuanMa Lillo, el día que fue presentado como
nuevo DT de Millonarios. /millonarios.com.co

¿Cómo jugará Millonarios en 2014? ¿Cuál será el planteamiento de Juan Manuel Lillo con el cuadro azul de cara a la nueva temporada? ¿Qué importará más: ganar como sea o practicar un fútbol que satisfaga a los ojos más exigentes? ¿Será Lillo otro apóstol más del jogo bonito? ¿Conseguirá la estrella 15?
Estos son solo algunos de los interrogantes que tanto la prensa especializada de Bogotá como los hinchas del equipo tienen al comenzar un año nuevo en el fútbol colombiano. Lillo aterrizó en la ciudad y tras su primera rueda de prensa, ante la pregunta sobre objetivos inmediatos, el técnico español de 48 años fue claro al decir: “no voy a vender humos”. Fue sincero.
Y aunque es difícil hablar de la metodología del nuevo entrenador embajador, hay formas para tratar de entenderla. Una de ella es leyéndolo. A través de sus propias palabras. Hace poco me topé aquí en Barcelona con ¿Y el fútbol dónde está? Una pequeña joya firmada por el técnico argentino Ángel Cappa, con prólogo de César Luis Menotti.
Gracias a Luis Alejandro Díaz, un bogotano que estudia un doctorado en fútbol y literatura latinoamericana en la Universidad Autónoma de Barcelona, llegó a mis manos un ejemplar de este libro, de la editorial Ficticia de México, bajo el sello Ediciones del Futbolista, de 2004.

Cappa-Lillo-1 (234x350)

Ante tal documento, escribí a la editorial para solicitar el permiso de reproducir en Desde la multitud la charla que tuvieron a bien publicar en uno de los capítulos del libro. Su respuesta fue positiva. Haciendo clic sobre la imagen del libro, abajo, se puede leer la conversación entre Ángel Cappa y Juan Manuel Lillo. Una charla de dos apasionados por la práctica del juego. Dos defensores a ultranza del fútbol bien jugado. Quizás leyendo esta disertación, los hinchas azules, como Luis Alejandro y quien escribe estas líneas, podamos conocer un poco más al entrenador español y entender cómo jugará el Millonarios de Juan Manuel Lillo. O, por lo menos, tener pistas.

Cappa-Lillo-3 (350x234)
Haz clic aquí o en la imagen para ir al documento.

 

hincapie_pereiro
Hincapié y Pereiro, etapa 15 del Tour de Francia de 2005.

(Con perdón de Antonio Tabucchi).

Sostiene Pereiro que fue un día de verano. Cuando se corría la etapa número 15 del Tour de Francia de 2005. Una magnífica tarde de calor, sol, bicicletas y mucha gente a lado y lado de las carreteras en los Pirineos. Parece que iba en la fuga buena de la etapa, que llevaba al pelotón de Lézat sur Lèze a Saint Lary Soulan, en la carrera francesa. Era el trayecto final de los 206 kilómetros de la jornada y Pereiro pedaleaba sobre su bicicleta BMC, vestido con los colores verde, blanco y amarillo de su equipo de entonces, el Phonak suizo. El viento soplaba y su maillot, que estaba totalmente abierto, lo dejaba ver como una mariposa que volaba sobre su bici. Lo llevaba así para contrarrestar mejor los casi treinta cinco grados de temperatura que marcaba el termómetro aquel día. Detrás, sólo separado por el tubular de la rueda trasera de Óscar Pereiro, un tal George Hincapié movía sus piernas largas para empujar los pedales y llevar su bicicleta Trek a la misma velocidad que la máquina del ciclista gallego.
Sostiene Pereiro que hubo un momento en que, a falta de un par de kilómetros para arribar a meta, el ciclista del Discovery Channel, primer gregario de Lance Armstrong durante ese y otros Tours, se animó a decirle algo en español. Idioma que Hincapié, a pesar de haber nacido en Estados Unidos, manejaba bien por sus padres colombianos. Sostiene Pereiro que Hincapié le habló de una suma de dinero. Pero explica que no entendió bien si era el precio que exigía el americano para dejarle cruzar a él primero la raya de meta o que la cifra hacía referencia a lo que Hincapié iba a pagar al ciclista gallego por dejarse ganar la etapa.
Sostiene Pereiro que no escuchó o no entendió bien lo que mencionó el ciclista del Discovery Channel, quizás por el bullicio y los gritos de los aficionados en las cunetas. Fue entonces cuando se preparó para disputar el sprint, convencido de que era él y no Hincapié quien iba a cruzar como primero la línea de llegada. Como ironía, huelga decir que Phonak, la marca que patrocinaba a Pereiro, vendía o vende sistemas para mejorar la audición en las personas. Ni siquiera la oreja gigante estampada en su maillot le sirvió para oír mejor.
Sostiene Pereiro que se sorprendió cuando, antes de que él cerrara su maillot para las fotos, vio que Hincapié se paró en los pedales para tomar más velocidad, salió por su derecha y lo paso para ser el primero en el podio. Hincapié ganó la etapa con un tiempo de 6 horas, 6 minutos y 38 segundos. Sostiene Óscar Pereiro que, pasada la meta, reclamó a Hincapié, pero éste le contestó que así lo habían arreglado y que le pagaría lo acordado. Con el desparpajo que lo caracteriza, el gallego contó al aire esta anécdota a sus compañeros de la Cope. La emisora para la cual trabaja como comentarista en el programa Tiempo de Juego. Y hasta se atrevió a decir que al día siguiente fue el hazmerreír y centro de burlas de todo el pelotón. Armstrong incluido. Éste se le acercó y dijo: “Fucking Pereiro, you idiot. Ha!”.
Sostiene Pereiro que cobró el dinero por la etapa que vendió, sin querer queriendo, a Hincapié. Sostiene que el enfado, por la que había liado el día anterior, lo hizo atacar, ser parte de la fuga -otra vez buena, junto al australiano Evans, el italiano Mazzoleni y el español Zandio- y disputar el final de la etapa en Pau. Era la número 16 de Tour 2005. Después de 180,5 kilómetros, Pereiro esta vez sí ganó en el sprint final. El derrotado fue Xabier Zandio, de Illes Balears. ¿Sostiene Pereiro que así fue, es y será siempre el ciclismo?

Pereiro-Pau-TdF
Óscar Pereiro celebra la etapa que ganó en el TdF 2005.

« Newer Posts - Older Posts »